¿Te encantan las patatas con un buen toque picante y sabroso pero no tienes todos los ingredientes tradicionales a mano? ¡No pasa nada! Hoy os traigo una receta de papas arrugás con una salsa picón totalmente adaptada.
A falta de ñoras o pimientos picantes frescos, he tirado de ingenio y de despensa para crear una salsa cremosa, con muchísimo carácter y un sabor que os va a sorprender. Es la demostración perfecta de que, cuando hay ganas de cocinar rico, ¡no tener el ingrediente exacto no es una excusa!
Ingredientes
Para las patatas:
Patatas (preferiblemente de tamaño pequeño o medianas)
Agua y una buena cantidad de sal (para lograr ese clásico efecto "arrugado" en la piel)
Para mi Salsa Picón "de despensa":
Pimiento rojo (de bote)
Tomates secos (para darle intensidad y cuerpo)
4 dientes de ajo (gajos)
Pimentón dulce
Orégano
Vinagre de manzana blanco (para el toque de acidez idóneo)
Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
Paso a Paso
1. Preparar las patatas
Lavamos muy bien las patatas, ya que las comeremos con piel. Las ponemos en una olla con agua (la justa para que casi las cubra) y un puñado generoso de sal. Las dejamos cocer hasta que estén tiernas. Cuando estén listas, escurrimos el agua casi por completo y las dejamos al fuego un par de minutos moviendo la olla para que se sequen, se evapore la humedad y aparezca esa costra de sal tan característica.
2. El secreto de nuestra salsa picón adaptada
Mientras se hacen las patatas, preparamos la salsa en la batidora:
Añadimos los 4 gajos de ajo, los pimientos rojos de bote bien escurridos y unos cuantos tomates secos (que potenciarán el color y el sabor).
Agregamos una buena cucharada de pimentón dulce, un toque de orégano y un chorrito de vinagre de manzana para darle alegría.
Empezamos a batir y vamos incorporando el aceite de oliva virgen extra en hilo para que la salsa emulsione y quede con esa textura cremosa y suave que veis en las fotos.
3. Presentación
Servimos las patatas cortadas por la mitad en un plato espacioso y colocamos nuestra salsa picón en el centro, idealmente en una cazuelita de barro que mantiene la esencia tradicional. ¡Solo queda mojar y disfrutar!
El truco del chef: Si os gusta con un toque más picante, podéis añadir una pizca de pimentón picante o una guindilla junto a los ajos. ¡A vuestro gusto!
¿Qué os parece esta versión? ¿Os animáis a probarla en casa? Dejadme vuestros comentarios aquí abajo y decidme si preferís las patatas con mucha o poca salsa. ¡Buen provecho!
A falta de ñoras o pimientos picantes frescos, he tirado de ingenio y de despensa para crear una salsa cremosa, con muchísimo carácter y un sabor que os va a sorprender. Es la demostración perfecta de que, cuando hay ganas de cocinar rico, ¡no tener el ingrediente exacto no es una excusa!
Ingredientes
Para las patatas:
Patatas (preferiblemente de tamaño pequeño o medianas)
Agua y una buena cantidad de sal (para lograr ese clásico efecto "arrugado" en la piel)
Para mi Salsa Picón "de despensa":
Pimiento rojo (de bote)
Tomates secos (para darle intensidad y cuerpo)
4 dientes de ajo (gajos)
Pimentón dulce
Orégano
Vinagre de manzana blanco (para el toque de acidez idóneo)
Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
Lavamos muy bien las patatas, ya que las comeremos con piel. Las ponemos en una olla con agua (la justa para que casi las cubra) y un puñado generoso de sal. Las dejamos cocer hasta que estén tiernas. Cuando estén listas, escurrimos el agua casi por completo y las dejamos al fuego un par de minutos moviendo la olla para que se sequen, se evapore la humedad y aparezca esa costra de sal tan característica.
El secreto de nuestra salsa picón adaptada
Mientras se hacen las patatas, preparamos la salsa en la batidora:
Añadimos los 4 gajos de ajo, los pimientos rojos de bote bien escurridos y unos cuantos tomates secos (que potenciarán el color y el sabor).
Agregamos una buena cucharada de pimentón dulce, un toque de orégano y un chorrito de vinagre de manzana para darle alegría.
Empezamos a batir y vamos incorporando el aceite de oliva virgen extra en hilo para que la salsa emulsione y quede con esa textura cremosa y suave que veis en las fotos.
Servimos las patatas cortadas por la mitad en un plato espacioso y colocamos nuestra salsa picón en el centro, idealmente en una cazuelita de barro que mantiene la esencia tradicional. ¡Solo queda mojar y disfrutar!
El truco del chef: Si os gusta con un toque más picante, podéis añadir una pizca de pimentón picante o una guindilla junto a los ajos. ¡A vuestro gusto!
¿Qué os parece esta versión? ¿Os animáis a probarla en casa? Dejadme vuestros comentarios aquí abajo y decidme si preferís las patatas con mucha o poca salsa. ¡Buen provecho!


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