¡Hola a todos! Siguiendo con nuestro menú mensual, hoy os traigo una idea para la cena que sienta de maravilla al final del día. Las cremas de verduras son un recurso fantástico: se preparan rapidísimo, son económicas y resultan súper digestivas. Esta crema de coliflor y cebolla queda con una textura aterciopelada increíble y es una opción ideal para toda la familia, perfecta además para los vegetarianos de la casa. ¡Os prometo que hasta a los que no son muy fans de la coliflor les va a encantar!
Ingredientes (para 2-3 personas):
1 cebolla grande (o 2 medianas).
1 patata pequeña (opcional, ayuda a darle una textura más cremosa).
Caldo de verduras (o agua).
Aceite de oliva virgen extra (AOVE).
Sal y pimienta negra al gusto.
Opcional: Un chorrito de leche (tradicional o vegetal) para darle el toque final, o unos picatostes para decorar.
Lava bien la coliflor y córtala en ramilletes pequeños para que se cocine antes. Pela y pica la cebolla (no hace falta que sea muy fina porque luego lo vamos a triturar todo). Si usas patata, pélala y córtala en trozos pequeños.
En una olla con un buen chorrito de AOVE, añade la cebolla y una pizca de sal. Pócala a fuego medio-bajo hasta que esté transparente y blandita. Este paso es el secreto para que la crema tenga un sabor dulce y suave
Incorpora los ramilletes de coliflor (y la patata) a la olla. Dales unas vueltas junto con la cebolla durante un par de minutos para que cojan sabor.
Cubre las verduras con el caldo de verduras o agua. No te pases de líquido, es mejor que el agua llegue justo a ras de las verduras para que no quede muy líquida. Tapa la olla y deja cocer a fuego medio durante unos 15-20 minutos, hasta que pinches la coliflor y esté muy tierna.
Retira la olla del fuego. Si ves que hay mucho caldo, puedes quitar un poco con un cucharón y reservarlo por si lo necesitas después. Tritura todo con la batidora hasta conseguir una crema muy fina y sin grumos.
Prueba de sal y añade pimienta al gusto. Si te gusta aún más cremosa, este es el momento de echarle un chorrito de leche (normal o de avena/soja) y mezclar bien.
Prueba de sal y añade pimienta al gusto. Si te gusta aún más cremosa, este es el momento de echarle un chorrito de leche (normal o de avena/soja) y mezclar bien.
Sí, la pones a hervir en la misma olla junto con la coliflor congelada. Pélala y córtala en trozos más bien pequeños para que se cocine rápido y esté lista al mismo tiempo que la coliflor. La patata hervida es lo que le va a dar esa textura "aterciopelada" a la crema al triturarla.
Sobre la cebolla (¡El truco de oro!): Mejor freírla (pocharla) en una sartén aparte. Si hierves la cebolla junto con la coliflor, el sabor de la crema queda mucho más plano y con un toque más fuerte a "verdura hervida".
Haz lo siguiente: Mientras la coliflor y la patata hierven, pica la cebolla y fríela a fuego lento en una sartén con un buen chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal.
Cómo juntarlo todo: Cuando la coliflor y la patata estén muy tiernas, escúrrelas, ¡pero no tires toda el agua de cocerlas! Guarda un vaso de esa agua. Pon en la batidora la coliflor, la patata y la cebolla que has frito. Empieza a triturar y ve añadiendo un poquito del agua de la cocción poco a poco, hasta que te quede con la textura de crema que a ti te guste (ni muy espesa ni muy líquida).
¡Ya verás qué diferencia de sabor le da la cebolla frita! Te va a quedar una cena riquísima.
El consejo de la cocina: Para decorar el plato y que quede una foto preciosa para el blog, podéis servirla con un hilito de aceite de oliva en crudo por encima, un poco de pimienta recién molida, o unos picatostes de pan tostado que le darán un contraste crujiente riquísimo.





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