INGREDIENTES
Para las patatas:
Patatas (las que necesites según comensales)
Sal
Aceite de girasol para freír
Para la salsa brava casera:
1 cebolla
2 dientes de ajo
Aceite de oliva
1 cucharada de harina
200 ml de caldo de verduras
Pimentón dulce al gusto
3-4 cucharadas de tomate frito
Un chorrito de vinagre
Sal al gusto
PREPARACIÓN
Pela las patatas y córtalas en dados grandes o irregulares, como más te guste. Ese corte rústico es parte de su encanto. Sécalas bien con papel de cocina antes de freírlas, así quedarán más crujientes.
Calienta abundante aceite de girasol en una sartén a fuego medio-alto. Añade las patatas con un poco de sal y fríelas hasta que estén doradas y crujientes por fuera y tiernas por dentro. Sácalas y déjalas escurrir sobre papel absorbente. Pica la cebolla y los ajos muy finos. En una sartén con un chorrito de aceite de oliva póchalos a fuego medio hasta que estén bien blanditos y dorados, unos 10 minutos. Que no se quemen. Añade la cucharada de harina a la sartén y remueve bien durante un minuto para que se tueste un poco y no sepa a crudo. Este paso es el truco para que la salsa quede con cuerpo.
Incorpora el caldo de verduras poco a poco sin dejar de remover para que no hagan grumos. Añade el tomate frito, el pimentón dulce al gusto y el chorrito de vinagre. Mezcla bien y deja cocinar a fuego bajo unos 10 minutos hasta que la salsa espese.Cuando la salsa esté lista pásala por la batidora hasta obtener una textura fina y cremosa. Prueba de sal y ajusta si hace falta.
Sirve las patatas recién fritas con la salsa brava por encima o en un cuenco aparte para mojar. ¡A disfrutar!
Y por ultimo es lo que mas ya seria un pan con tomate para dar el ultimo retoque para este plato , que puedes ser tanto como un picoteo, un vermut o de comida.
Esta salsa brava casera también queda delicia con caldo de pollo si no tenéis invitados vegetarianos. Y si os gusta el picante añadir una pizca de pimentón picante le da un toque fantástico.

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